Dos muertes por electrocución conmueven a Catamarca

Seguridad
Jueves 28, Diciembre 2017
Electrocutado

Suele suceder con demasiada frecuencia que la ocurrencia de hechos trágicos genere alertas respecto de la necesidad de prevenirlos. En medio del dolor que causan, no deja de ser un hecho auspicioso que se consideren estas alternativas de prevención para evitar nuevos hechos irreparables.

Es lo que ha sucedido con dos noticias que impactaron a la comunidad catamarqueña en el lapso de dos días: las muertes, cuyas causas fueron descargas eléctricas, del padre Raúl Contreras y del niño de apellido Tejada, de solo 7 años, en Londres, departamento Belén.

En el caso del sacerdote, el fallecimiento ocurrió cuando manipulaba una impresora, y en el caso del menor, cuando sufrió una descarga al apoyarse sobre una columna de hierro que estaba electrificada. Estos dos hechos se suman, en lo que va de 2017, a las muertes de Maximiliano Díaz, de 18 años, en La Merced, y de Ramón Fabián Pintos, de 37, en Tinogasta.

El análisis necesario que debe hacerse a partir de estos casos fatales es que tragedias de este tipo solo pueden sobrevenir si no se respetan las normas de seguridad más elementales. En la gravedad de la situación se encuentra, de algún modo, el alivio: los accidentes por el manejo de electricidad, muchos de ellos fatales, son prevenibles si se toman los resguardos técnicos correspondientes y se siguen los protocolos de rigor.

En una iniciativa que debe valorarse, la Asociación de Instaladores Electricistas de Catamarca trabaja activamente en la difusión de las medidas de seguridad en distintos barrios de la ciudad con el fin de evitar, o al menos disminuir, los accidentes o muertes ocasionados por el mal manejo de la electricidad. “Es inconcebible que a esta altura todavía se sigan registrando accidentes con la corriente eléctrica”, reflexionan.

En un altísimo porcentaje, los accidentes de este tenor se dan por la precariedad de las conexiones o por trabajos mal hechos. De allí la importancia de que los trabajos de instalación eléctrica estén a cargo de personas idóneas y capacitadas.

Pero, además, la organización está impulsando un proyecto de ley de seguridad eléctrica con escaso éxito, pues si bien fue estudiado en comisión de la Cámara de Diputados, nunca bajó al recinto para su debate y aprobación. La iniciativa contempla que todas las instalaciones eléctricas domiciliarias, públicas, residenciales presenten un certificado de aptitud firmada por un responsable o técnico registrado o matriculado que brinde mayor seguridad del trabajo que se realiza.

Luego de estos episodios luctuosos, la EC SAPEM ha empezado también a advertir sobre la necesidad de mantener las instalaciones eléctricas en condiciones, sobre todo las más antiguas.

No debería la sociedad y las autoridades esperar a que ocurran muertes trágicas como las de la semana pasada para que empecemos a tomar conciencia de la peligrosidad de manipular artefactos eléctricos con instalaciones precarias o en malas condiciones.

Por lo pronto, los legisladores provinciales podrían tomar nota de la existencia de un proyecto que sería muy útil para prevenir accidentes futuros de estas características y abordarlo cuando vuelvan a sesionar, aunque para eso falten todavía más de cuatro meses.

Fuente: El Ancasti.